¿Sientes con frecuencia curiosidad por las cosas que te rodean? ¿Te has parado a pensar alguna vez en los beneficios que ese acto te aporta? Cuando observamos a un niño no nos resulta extraño ver que disfruta haciendo preguntas, mirando, y tocando los objetos. Sin embargo, crecemos y ¿seguimos en ese empeño de enriquecernos con las nuevas experiencias? ¿Eliminaríamos en un niño esas conductas? ¿Por qué? Todos estos interrogantes nos llevan a pensar en ese acto tan esencial como es LA CURIOSIDAD. Un instinto natural que aporta experiencias y contribuye a la supervivencia de la especie animal y humana.
Sin embargo, nuestra manera de estar en la vida nos hace poco conscientes de lo que nos rodea. Vivimos como si fuésemos autómatas, o estuviésemos dormidos e hipnotizados, como si simplemente reaccionásemos a los estímulos. Las prisas, los miedos, las experiencias y pensamientos negativos, así como las costumbres hacen que se pierda una de nuestras fortalezas como seres creativos y libres.
Pero, ¿qué es la curiosidad?
