La situación de desempleo, aunque suele provocar efectos psicológicos, es vivida de manera muy diferente por cada uno de las personas que se encuentran en esa circunstancia. Con frecuencia el parado suele manifestar, entre otros síntomas, un sentimiento de vacío y de soledad (más aún, cuando todo ello se prolonga en el tiempo), afectando negativamente a su ámbito individual, familiar y social.
Son consecuencias que repercuten y dificultan la nueva incorporación al mundo laboral.